¿Qué esperanza tiene un ciego de conocer el mar?
Llevo caminando en círculos más de tres días, cansado, con los pies casi destrozados. Menos mal que mi viejo dromedario guarda caricias de luna en esas jorobas, sino no podría estar aquí caminando, soy ciego... no puedo ver la hermosa luna, es por eso que necesito sentirla. Las caricias de mi madre Luna me dan fuerzas para seguir buscando un poco de mar, ese mar que por desgracia no esta sembrado en este desierto. Por lo menos para mi no, sin mi acompañante no sabría dónde pisar ni que camino seguir.
Por algún lugar del mundo escuché que está sembrada la mar, muy oculta, muy abajo de la tierra... dicen que sólo los que gozan de buena vista la encuentran, por desgracia mis ojos están en mis manos. La noche pasa lenta, sigo caminando, pues mi acompañante no se ha detenido. Sigo, caminando hasta llegar donde la tierra se comienza a hundir, no sé como explicarlo, pero senti frescura, por primera vez en estos días siento la sensación de frío... no algo helado, sino que una brisa,que cega a los malagradecidos y permite ver a los perseverantes. Por fin conocí a mi acompañante, las caricias le pesaban en su espalda, pero no se rendía... en él me veía a mi, sin la vista muy díficil se me hacia seguir, lastimé mis pies y confíe en mis manos, pero aquí estoy por fin frente al mar. ¡ Agua! por fin siento el agua, aprovecho de conocerla porque sé que en un tiempo más tendré que devolver esta agua, este mar no es nuestro, no es mio, es un regalo pasajero que me permite morir en paz. Después de todo caminé más de tres días, ciego y con el deseo de conocer el mar, aunque fuese solo con el tacto, sin embargo conseguí eso y más.
Ahora el mar volverá a la Luna, que desde arriba siempre me mandará sus caricias de aliento.
Ayudará al perseverante e inspirará a los románticos, matará a los impacientes y pasará desapercibida para el superficial.
martes, 17 de abril de 2012
domingo, 8 de abril de 2012
Taller 2: "El diario de los sueños"
Despertó en cama ajena, algo adolorida y mareada. Debía estar en casa a las diez de la mañana, con su presencia limpia y cuerpo descanzado. Según su madre, su pequeña hija estaba estudiando algebra en casa de su mejor amiga.
El olor del tabaco seguía con perseverancia a Melissa, se levantó de la cama apartando dos cuerpos alcoholizados y siguió su camino hasta el baño. En el un joven dormía sobre el inodoro, intentó apartarlo, pero le fue imposible, el muchacho era solo un cuerpo muerto. Asustada dejó la habitación e intentó buscar a su amiga.
Recorrió los pasillos de la casa, que para ella se hicieron eternos... nunca antes había estado en un lugar tan grande y tampoco había compartido con tanta gente.
Melissa era de pocos amigos, los necesarios, era una adolescente calmada, casi una matea, sin novios y muy pocas fiestas. De hace un buen rato que se viene preguntando qué hace en aquel lugar, tal vez ella solo durmió ahí esperando a su amiga, pero la verdad es que es sólo una suposición. Entra en la cocina, en ella no hay nadie, de pronto pareciera ser que todos los invitados se fueron, Melissa presiente que algo anda mal. Escucha ruido fuera de la habitación y decide salir. Es asombroso, como es que derrepente hay tanta gente, nuevamente están todos festejando ¿ qué cosa? nadie en esa casa lo sabe.
A Melissa ya no le parece chistoso, realmente no sabe si está ebria o bajo el efecto de alguna droga extraña, no comprende lo que ocurre... cómo es que derrepente aparece tanta gente y luego estan todos dormidos. ¡Por fin apareciste tonta!, dice gritando su amiga, a Melissa no le parece chistoso, pues es ella quien la ha buscado por la casa.
Melissa está en el baño con una botella en las manos,se acaba de dar cuenta que ha golpeado a un chico en la cabeza, horririzada sale de la habitación y se esconde entre la gente que duerme en las camas de invitados. Un mareo profundo y de montaña rusa se viene derrepente, y ella prefiere cerrar los ojos y no saber nada hasta que todo termine...
Gritos y palabrotas despiertan a Melissa, una pelea de chicas en el comedor se está volviendo intensa y los invitados alentan a que sea pelea segura.
Antes que Melissa se de cuenta, ya estaba abajo recibiendo el golpe el la cara, seguido de rasguños y tirones de pelo. ¿ Qué hice para que me golpearas así estúpida? dijo Melissa. Su contrincante furiosa se retira de la casa con lágrimas en los ojos.
Con esto si que Melissa no quiere más, está confundida e intenta armar la escena para entender el por qué de los golpes.
Sintió asco de la nada, y de pronto se vio entre los brazos de un adolescente egocéntrico y drogado el cual le pedía besos y más besos. Justo al lado suyo había una botella de ron, estaba casi vacia asi que no era importante para el resto, por algo estaba abandonada en el baño. Gritos y llantos sucumbian la casa, una chica lloraba frente a Melissa y la maldecía por haber hecho tal acto de crueldad. Melissa solo respondía: El me estaba besando.
Al oír esto la chica enfureció y como adolescente vanidosa que cuida a su novio desgraciado... la golpeó.
El dolor de cabeza para Melissa aumenta, en su oido se escucha una campana insistente y molestosa. Ve una luz intensa, le llega justo a su cara, ya no siente la campana en su oido, pero siento una suave voz.
¡Oye levantate te quedaste dormida! dice su mamá. Melissa se levanta rápidamente y le dice a su mamá : ¿ y la fiesta? ... ¡ qué fiesta oh, si todavía tienes diez años!
El olor del tabaco seguía con perseverancia a Melissa, se levantó de la cama apartando dos cuerpos alcoholizados y siguió su camino hasta el baño. En el un joven dormía sobre el inodoro, intentó apartarlo, pero le fue imposible, el muchacho era solo un cuerpo muerto. Asustada dejó la habitación e intentó buscar a su amiga.
Recorrió los pasillos de la casa, que para ella se hicieron eternos... nunca antes había estado en un lugar tan grande y tampoco había compartido con tanta gente.
Melissa era de pocos amigos, los necesarios, era una adolescente calmada, casi una matea, sin novios y muy pocas fiestas. De hace un buen rato que se viene preguntando qué hace en aquel lugar, tal vez ella solo durmió ahí esperando a su amiga, pero la verdad es que es sólo una suposición. Entra en la cocina, en ella no hay nadie, de pronto pareciera ser que todos los invitados se fueron, Melissa presiente que algo anda mal. Escucha ruido fuera de la habitación y decide salir. Es asombroso, como es que derrepente hay tanta gente, nuevamente están todos festejando ¿ qué cosa? nadie en esa casa lo sabe.
A Melissa ya no le parece chistoso, realmente no sabe si está ebria o bajo el efecto de alguna droga extraña, no comprende lo que ocurre... cómo es que derrepente aparece tanta gente y luego estan todos dormidos. ¡Por fin apareciste tonta!, dice gritando su amiga, a Melissa no le parece chistoso, pues es ella quien la ha buscado por la casa.
Melissa está en el baño con una botella en las manos,se acaba de dar cuenta que ha golpeado a un chico en la cabeza, horririzada sale de la habitación y se esconde entre la gente que duerme en las camas de invitados. Un mareo profundo y de montaña rusa se viene derrepente, y ella prefiere cerrar los ojos y no saber nada hasta que todo termine...
Gritos y palabrotas despiertan a Melissa, una pelea de chicas en el comedor se está volviendo intensa y los invitados alentan a que sea pelea segura.
Antes que Melissa se de cuenta, ya estaba abajo recibiendo el golpe el la cara, seguido de rasguños y tirones de pelo. ¿ Qué hice para que me golpearas así estúpida? dijo Melissa. Su contrincante furiosa se retira de la casa con lágrimas en los ojos.
Con esto si que Melissa no quiere más, está confundida e intenta armar la escena para entender el por qué de los golpes.
Sintió asco de la nada, y de pronto se vio entre los brazos de un adolescente egocéntrico y drogado el cual le pedía besos y más besos. Justo al lado suyo había una botella de ron, estaba casi vacia asi que no era importante para el resto, por algo estaba abandonada en el baño. Gritos y llantos sucumbian la casa, una chica lloraba frente a Melissa y la maldecía por haber hecho tal acto de crueldad. Melissa solo respondía: El me estaba besando.
Al oír esto la chica enfureció y como adolescente vanidosa que cuida a su novio desgraciado... la golpeó.
El dolor de cabeza para Melissa aumenta, en su oido se escucha una campana insistente y molestosa. Ve una luz intensa, le llega justo a su cara, ya no siente la campana en su oido, pero siento una suave voz.
¡Oye levantate te quedaste dormida! dice su mamá. Melissa se levanta rápidamente y le dice a su mamá : ¿ y la fiesta? ... ¡ qué fiesta oh, si todavía tienes diez años!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)